giovedì 20 dicembre 2007

Intervista a Gustavo Naveira (in spagnolo)


Aunque Gustavo Naveira se resiste a admitirlo, o sólo lo admite a medias, el “estilo Naveira” existe como fenómeno visible desde hace no menos de diez años. En las pistas, los “bailarines Naveira” se distinguen por desplegar pasos y figuras de una gran variedad y por usar el espacio con una libertad seguramente nunca antes vista en ese marco. Pero esta modalidad -que fue cobrando forma sin mucha premeditación en un grupo que reunía a Naveira, a Mariano “Chicho” Frumboli, a Fabián Salas- terminó por ser también una expresión del pensamiento de Naveira sobre el baile. O dicho de otro modo, Naveira ha ido conformando un pensamiento sobre esta cuestión, y sobre el baile en general, de un alcance y una profundidad infrecuentes. Gustavo Naveira nació en 1960 en una familia de gente aficionada al tango; aprendió música desde niño y tomó sus primeras clases formales de baile con Rodolfo Dinzel mientras estudiaba economía en la universidad. Poco después se sumergió intensamente en la práctica del tango, más tarde sumó otras disciplinas como folklore argentino y bailes españoles y tres o cuatro años más tarde ya era un profesional del género.


Una vez que te volcaste de lleno al tango tomaste clases con Antonio Todaro y Pepito Avellaneda.
Creo que eso fue en 1986 y ellos eran los maestros del momento. Habré hecho unas diez clases con Pepito Avellaneda y otras tantas con Todaro; en ese tiempo la cuestión de las clases no estaba tan organizada como hoy. Fue un aprendizaje muy importante, eran los maestros más reconocidos de la época, junto con Dinzel.

Aunque el enfoque de Dinzel era muy distinto.

No tan distinto. Dinzel aparecía más relacionado con el espectáculo y Todaro y Pepito con la milonga. Pero hoy, a la luz de la experiencia y de los años que pasaron, me doy cuenta de que no eran tan disímiles. Todo está más o menos vinculado y cada uno de ellos tenía su punto de vista sobre el baile y desarrolló las cosas que le quedaron cómodas.


Pero entiendo que Dinzel no tenía un pasado vivido en el tango de pista.

No sé, yo no vi el pasado de ninguno de ellos; lógicamente, da la impresión de que Todaro tenía una historia en la milonga más importante que Dinzel. Pero creo que lo más interesante de Todaro era un conocimiento de las posibilidades del baile y una creatividad que los otros no tenían.


¿Te referís a que tenía mucho repertorio de pasos propios?

Mucho repertorio, sí, pero dentro de una línea reconocida por el resto. No hacía cualquier cosa; lo que hacía formaba parte de un contexto muy definido.


¿Podrías avanzar un poco en esta idea?

Cualquier bailarín va a decirte que lo más importante de la enseñanza de Todaro era la elegancia, la colocación de los pies, el abrazo... Puede ser; pero para mí lo más importante era el aspecto estructural. Todaro proponía cosas que estaban muy bien organizadas desde el punto de vista de la estructura del baile y ese es el dato más relevante. No creo que muchos de sus alumnos lo hayan tomado. La mayoría incorporó la forma pero no la organicidad de su baile, que era lo mejor de Todaro. Hubo bailarines que adquirieron notoriedad aplicando elementos de Todaro y usando pasos de él; esto devino en una determinada forma, pero no creo que aquello que después se consideró la “manera Todaro” de bailar fuera la idea original.


¿Cómo fue tu propio camino? ¿No te satisfacían las maneras en que se bailaba?

Creo que, en principio, ese proceso estuvo relacionado con ciertos cambios, por otra parte inevitables, que ocurrieron en un momento dado; y yo, junto con algunos muchachos más, fuimos llevando la voz cantante de esos cambios. Llamalo insatisfacción si querés; pero me parece ridículo decir hoy “no estábamos satisfechos con el baile que se hacía e intentamos cambiarlo”. Es un poco forzado. Yo empecé a cambiar desde el momento mismo en que comencé a bailar. No fue una reacción contra el medio sino una manera natural de abordar el baile. Estábamos todo el tiempo buscando pasos y cosas nuevas, simplemente porque el hecho de buscar ya es de por sí interesante y atractivo. Y después hubo cambios que tuvieron un efecto detonante y permitieron un desarrollo del baile muy rápido y explosivo. Es en ese momento que empieza a definirse un estilo, como vos lo llamás.


Al decir “desarrollo explosivo”, ¿te referís a que creció enormemente el número de gente que se acercó al baile?

No, me refiero a que aparecieron muchas más posibilidades desde el punto de vista coreográfico. Te lo pongo en números: si antes existían cincuenta figuras, ahora hay, no sé, dos mil quinientas; no se pueden ni siquiera contar. Y por otra parte, el abordaje de la coreografía alcanzó una calidad técnica muy superior a la que tenía antes.


¿Antes cuándo? ¿Estás hablando de la década del 40?

No, de los diez años anteriores a esta explosión que te mencioné, hasta aproximadamente mediados de los ‘90; y comparado con la década del 40, ni hablar. Yo pienso que el baile comenzó a desarrollarse verdaderamente en la última etapa, a partir de los años 80.


Tu afirmación va a contramano de lo que dice mucha gente, y es que la época más productiva del baile fue la década del 40.

Lo lamento. A la mayoría de la gente le encanta soñar con que en los ‘40 había unos bailarines espectaculares. No coincido. Nunca los vi, nunca encontré datos ciertos de que realmente fuera como dicen.


Pero se sabe que en algunos barrios había bailarines con mucha inventiva y estilos que se correspondían con ciertos lugares...

¿Vos los viste?


No, pero es posible encontrar hoy viejos milongueros que vienen de esa época.

¿Dónde están? Un tipo que en los ‘40 era un bailarín con muchas figuras tenía que tener en ese momento no menos de treinta años. Si era un bailarín impresionante contaba con diez o quince años de baile... por lo menos. Hoy tendría cien años. No, no queda nadie de esa época.


¿Podrías hablar más sobre este estilo que se identifica con vos?

En cierto momento apareció la necesidad de identificar técnicamente cada cosa que se hace en el baile, lo que ayuda a ampliar las posibilidades técnicas, permite un uso más profundo del lenguaje de tango, mejor vinculado con la música y con una expresión artística más genuina. El que está eligiendo entre hacer esto o aquello, también está decidiendo artísticamente, desde el punto de vista de la composición coreográfica. Antes esto no ocurría; un tipo bailaba haciendo lo que sabía y tenía una reacción frente a la música apenas intuitiva; nada más, eso era todo. La composición, el equilibrio compositivo, la improvisación como concepto, la densidad de la improvisación, el repertorio de figuras mucho más amplio, todo eso es algo nuevo. Me refiero igualmente al tango de escenario y al de pista.


¿Te despierta algún interés el tango electrónico para acompañar el baile?

Ninguno. No digo que no tiene futuro y quizás en algún momento aparezca algo de peso. Por ahora no encuentro resultados interesantes.


Es decir, la música que se compuso en los 40 continúa siendo para vos la más adecuada para acompañar un baile que, también según tu punto de vista, es mucho más rico que el de aquella época.

Ese es otro de los aspectos simpáticos del tango. Pongámoslo en estos términos: en los ‘40 y ‘50 la estrella era la música y se bailaba para expresar ese fervor que la música provocaba. Hoy es al revés, la estrella es el baile; se baila porque el baile provoca fervor; y como lo que se busca es bailar cada vez mejor se usa la mejor música que se haya producido para ese fin. Creo que esto confirma mi idea de que las razones por las que la gente está bailando son diferentes a las de antes. El baile es un hecho nuevo, no un retorno como mucha gente cree.


(Laura Falcoff)

3 commenti:

vogliaditango ha detto...

visto che l'esibizione e gli stage di naveira a mantova hanno suscitato gran clamore ed emozione eccovi un aintervista che ho trovato on line.

oggi ve la traduco in italiano.

ros

Teresa ha detto...

che bello! Davvero interessante, anche quella a Chicho.

Santiago ha detto...

grandes bailarines de tango, me encantaría aprender pero no creo poder nunca llegar a eso.
el otro día que fui a cenar a cardinale había una pareja talentosa bailando y no pude dejar de mirarlos
averiguaré para tomar clases